Por un lado no puedo dejar de hacer referencia al 1er Festival de Cultura Libre y Copyleft que se celebró en Buenos Aires el pasado 15 y 16 de noviembre. En el sitio se puede encontrar cantidad de sitios y proyectos relacionados con la Libre Cultura y que encarnan esta visión, de los que me interesa, en este caso resaltar la Fundación Vía Libre como una entidad que articula la difusión de la Cultura Libre con proyectos a nivel político y de la sociedad, sumado a todos los ideales de la propuesta, que van desde talleres y capacitación en estos aspectos, publicaciones, a desarrollo de redes y sistemas de comunicaciones bajo este paradigma. Me interesa por como las acciones que promueven tienen un correlato en la vida social y no quedan simplemente en redes de producción colectiva, por ej.
Por otro lado, para el software libre, interesada por el lugar que tiene a nivel gubernamental, dejo esta nota sobre el rol del Software Libreen la Agenda Digital que está impulsando el gobierno de la República Argentina, en puntogov.com. Retrata un poco la problemática y las tensiones que se dan en torno de la la falta de regulaciones para operar con SL, más notorio cuando se trata del ámbito gubernamental. Aún así, es interesante conocer que desde el gobierno se está implementado el uso de software libre para las aplicaciones de varios organismos, como la AFIP o el ANSES, entre otros. Lo que no es interesante es saber que no se está diferenciando entre el uso de SL para desarrollar software propietario y el trabajar colaborativamente en la creación de software que puedan usar otros organismos del estado. Con esto último se rompe un poco la idea de cooperativismo que propone el open source, quizás, creo yo, producto de la falta de regulación, por un lado, y de estar moviéndose a la vez dentro del modelo de mercado dominante y de las nuevas lógicas por fuera de este modelo. Se estaría en “tierra de nadie” y queda por definir el rumbo que por ahora parece estar tironeado entre la satisfacción de conseguir libertades en cuanto a la arquitectura del sistema y la impotencia de tener leyes (o estar pensándolas) que supriman esas libertades, como bien pone Lessig.

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